Esófago de Barret y adenocarcinoma

El esófago de Barret es una afección que suele ser frecuente entre las personas que llevan años sufriendo de reflujos gástricos. Estos reflujos dañan las paredes del esófago, sobre todo en la zona que está situada justo al lado del estómago, causando inflamación. Cuando la inflamación se vuelve crónica, la pared esofágica puede llegar a cambiar tanto que se asemeje más a la del intestino delgado.

Esto puede causar dolores y molestias pero, en general, el problema no pasa de aquí. Sin embargo, es imprescindible realizar un seguimiento médico constante ya que un pequeño porcentaje de personas con esófago de Barret pueden llegar a desarrollar adenocarcinoma esofago.

Estamos hablando de un tipo de cáncer de esófago que si bien no es muy común no es tan raro como para descartarlo. Sus síntomas iniciales vienen marcados por acidez de estómago, algo que quienes sufren reflujos conocen bien. Por eso es complicado de diagnosticar en sus fases iniciales a no ser que se realicen controles médicos.

Quienes tienen reflujos gástricos y han llegado a desarrollar esófago de Barret deben de realizarse controles periódicos. El médico determinará cada cuánto tiempo en función del riesgo. El control se realiza mediante analíticas pero, sobre todo, mediante una gastroscopia.

La gastroscopia es una prueba mediante la cual se introduce una goma en la boca del paciente con una cámara en la punta. La cámara llega hasta el estómago y es posible ver el estado del esófago. En caso necesario, incluso pueden extraerse muestras del tejido de la pared del esófago para su análisis. La biopsia dirá si existe cáncer.

Debido a que es una prueba molesta, lo habitual hoy en día es que el paciente permanezca sedado y así no sienta dolor ni arcadas, que es lo más habitual y el motivo por el que muchos evitaban ir a este tipo de chequeos. Algunas personas no eran capaces de soportar la sensación de ahogo y las náuseas y debían de detener la prueba sin poder acabarla.

En algunas clínicas avanzadas lo hacen todavía más fácil. El paciente debe de tragar una píldora que lleva incorporada una cámara gracias a la cual se puede ver todo el tracto digestivo. Para eso, la persona debe de guardar una dieta blanda durante varios días y ayuno total durante al menos veinticuatro horas para poder vaciar todo el tracto digestivo y tener una buena visibilidad.