Números de serie en relojes: ¿cuál es su función?
Después del certificado de autenticidad, una de las medidas antifalsificación más utilizadas en el sector relojero es el número de serie. Se trata de una «huella» única que permite a clientes y expertos verificar la autenticidad del producto y responder a interrogantes como su edad, historial, etcétera. Por tanto, combate la proliferación de réplicas no autorizadas e impide que el consumidor caiga en manos de un falso Distribuidor Oficial Rolex en Vigo.
Mientras que el número de referencia identifica al modelo en particular, el número de serie es exclusivo para cada unidad producida. Uno de sus objetivos es la trazabilidad. En caso de pérdida o sustracción, el reloj pasaría a formar parte de una lista negra, desincentivando esta clase de delitos. Las empresas dedicadas a su falsificación también ven truncado su oscuro negocio.
En subastas o reventas, este código permite estimar con precisión la antigüedad del reloj, aumentando su valor en el mercado. Esto es particularmente útil en el caso de ediciones limitadas o cronógrafos de época.
Cada fabricante incorpora los números de serie de un modo sui géneris. En los Rolex, por ejemplo, se localizan a las seis en punto entre las asas; en cambio, los Breitling lo llevan grabado en el exterior de la tapa trasera o entre las asas. Ciertas marcas van un paso más allá y añaden también un número de movimiento a su mecanismo interno.
Al rastrear los orígenes de esta medida pionera, es posible retrotraerse hasta el siglo diecisiete, cuando el Thomas Tompion comenzó a grabar su nombre y un número secuencial en sus creaciones. En los siglos posteriores, Breguet y Waltham Watch Company siguieron su ejemplo. Hoy el uso de números de serie es un estándar en el mundo de la relojería, vital para el control de la calidad, la gestión de garantías y la lucha contra las falsificaciones.