La importancia de mantener limpio el arenero del gato
Los felinos domésticos, a diferencia de los perros, ocultan su orina y sus deposiciones para protegerse de sus depredadores naturales. De ahí que el arenero sea un elemento indispensable en el día a día de cualquier gato. Mantenerlo limpio y en buen estado es uno de los mejores consejos cuidado gato por diversas razones.
En primer lugar, un arenero en condiciones higiénicas repercute en la salud felina. La acumulación de heces contribuye a que las bacterias y los parásitos proliferen, ayudadas también por la humedad de la orina. Como resultado, puede convertirse en un foco de infecciones y enfermedades que disminuyan el bienestar y la esperanza de vida de la mascota.
La arena de sílice debe renovarse completamente cada dos o tres semanas, una rutina que se acompaña de la desinfección del recipiente y de cualquier elemento en contacto con este. De lo contrario, los malos olores no tardarán en propagarse por el resto de la casa, generando malestar en los convivientes y transmitiendo una pésima impresión a las visitas.
Desde el punto de vista de la salud humana, la orina del gato despide un hedor particularmente fuerte y desagradable cuya inhalación puede causar asma, dolor de cabeza e incluso neumonía. La razón estriba en la concentración de amoniaco —liberada por la descomposición de la urea— presente en este líquido excretado.
En respuesta a un arenero sucio y en mal estado, el gato podría perder el hábito de utilizarlo, una consecuencia que no hace sino agravar el problema. Para colmo de males, podría encontrar un «sustituto» en las macetas y jardineras del patio comunitario, dificultando la convivencia con los vecinos.
Aunque pueda sorprender, los gatos tienden a estresarse cuando la suciedad se acumula en su arenero. Son animales especialmente aseados y reaccionan con agitación y quejas cuando su entorno carece de las condiciones higiénicas deseadas.